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Se viene la primavera y tu cuerpo lo sabe

Esta época del año impacta en el cuerpo. Leé la nota y enterate lo que tenés que tener en cuenta para que sea la mejor estación.

martes, 11 de septiembre de 2018

A partir del próximo 21 de septiembre se alterará nuestra sangre, y algo más. La llegada de la primavera, con su notable mejoría en el tiempo, el aumento de las temperaturas, el alargamiento de los días y la posibilidad de hacer más planes y disfrutar de actividades al aire libre, suele animarnos más que cualquier otra época del año. «La primavera significa más horas de luz y, por lo tanto, movilización de hormonas que favorecen un estado de ánimo positivo. Por ejemplo, en países como Finlandia que tienen periodos de seis meses sin luz tiende a haber más depresión e incluso se intenta favorecer un mejor estado de ánimo con luz artifical», explica Antonio Caño, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés. Es el sol en gran medida el responsables de los cambios hormonales que favorecen una mayor actividad sexual. «No son cambios hormonales y emocionales, son también conductuales. Si en vez de 10 grados hay 22, toda la gente estaría en la calle disfrutando de tiempo de ocio», apunta Caño.

Aunque pueda parecer paradójico, esta mejoría meteorológica imprime una huella negativa en algunas personas, en las que provoca cansancio, tristeza y falta de energía: es la conocida como astenia primaveral. Darío Fernández Delgado, médico de familia del centro de salud Los Ángeles, aclara que no se trata de una enfermedad. «Es una adaptación del cuerpo a los cambios de temperatura y humedad. Este trastorno también ocurre en otoño, y se le llama depresión postvacacional. La causa puede ser nuestro reloj circadiano, que necesita un tiempo para adaptarse a los cambios de luz». En estas fechas se alargan los días, se adelanta la hora y nos acostamos más tarde. «Esto produce síntomas como tristeza, irritabilidad, falta de concentración, menos apetito, menor deseo sexual y baja tensión». Fernández advierte de que se trata de una situación leve, que dura solo un par de semanas. Indica, por ello, que no hay que tomar fármacos y que no es necesario visitar al médico. Sin embargo, «si se acompaña de fiebre, pérdida de peso, si aparece sangre en las heces, o se siente tristeza tipo depresión, entonces sí hay que acudir a un profesional».

No «demonizar» al sol

Como apunta Antonio Caño, «a las personas les alegra poder quitarse la ropa, el buen tiempo, el calor y el sol». Desde un punto de vista médico, Isabel Lungo, dermatóloga del hospital Gómez Ulla, aclara que no hay que «demonizar» al sol. «Está implicado en el metabolismo de la vitamina D, que tiene efectos sobre la inmunidad. También produce vasodilatación reduciendo la tensión arterial y libera endorfinas actuando sobre el humor». Sin embargo, advierte de que hay que tener cuidado con esta estación, que es cuando empiezan las primeras exposiciones y solemos protegernos menos de la radiación. «La erupción solar polimorfa o erupción lumínica afecta sobre todo a mujeres jóvenes y aparece con la primera exposición». Puede presentarse en forma de erupción, granitos, ampollas o lesiones más grandes. Lungo explica que aparece sobre todo en la zona del escote, los antebrazos, brazos y también la cara. «En días de mucho sol, la gente se sienta en la terraza y se puede llegar a quemar». Por ello, pide sentido común. «Lo malo es la falta de equilibrio, intentar ponerse moreno en dos semanas y tumbarse al sol para ello».

Polinización

Es esta, además, la época en la que la mayoría de la plantas empiezan el proceso de polinización. «Han aumentado las enfermedades alérgicas en todo el mundo occidental. Han aparecido alérgenos nuevos y también ha aumentado la frecuencia de las alergias», señala Gabriel Gastaminza, alergólogo de la Clínica Universidad de Navarra.

Pero, pese a este aumento, cada año se hace una predicción de los niveles de polénes que variarán en función de la temperatura y las precipitaciones de los meses de otoño e invierno que determinan en gran medida cuánto nos molestará el polen. «Desde el comienzo de otoño hasta hoy las lluvias en España han sido un 6% por debajo de la media habitual. Pese a algunas diferencias geográficas, sin disponer de los datos de precipitaciones del mes de marzo, podemos aventurar que la próxima primavera será algo más leve en cuanto a los niveles de pólenes de gramíneas, que el año anterior», adelanta Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de la Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). En España nos «amenazan» seis tipos de plantas capaces de producir problemas alérgicos: las gramíneas, el olivo, las cupresáceas (como el ciprés y la arizónica), el plátano de sombra, la salsola y, por último, la parietaria.

Las temidas gramíneas

«Cada una tiene una época de polinización en la que producirán síntomas. Empezando desde el invierno, las primeras que aparecen son las cupresáceas, que polinizan desde finales de noviembre a principios de marzo. Este año, debido al frío intenso, los cipreses se han quedado adormilados y han paralizado la producción de polen, produciendo síntomas intensos y prolongados un mes más tarde de lo habitual». La lluvia hace que crezca la planta y que haya más polen, pero cuando llueve y la planta ya está polinizando, el polen pesa más y se va al suelo, por lo que produce menos alergia, explica Moral. La predicción indica lluvia para los próximos días, por lo que podemos estar ante buenas noticias para los alérgicos a los cipreses.

El segundo polen en aparecer es el del plátano de sombra, un árbol que poliniza desde finales de marzo y primeros de abril y tiene importancia en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza y Sevilla, debido a su utilización como árbol de alineamiento.

En tercer lugar, tenemos a las temidas gramíneas, la principal causa de alergia en el mundo y en España. Afectan mucho porque coinciden con bautizos, bodas y romerías. Por encima de los 50 granos empiezan a dar síntomas, niveles fáciles de alcanzar. Moral advierte de que no hay que confundir las gramíneas con las pelusillas que vuelan por el aire en primavera, ya que estas son la semillas de los chopos y no producen problemas alérgicos. «El polen no se ve a simple vista, es necesario un microscopio para verlo », aclara el experto. «Lo que más les influye son las lluvias de otoño e invierno y, como ha llovido menos de lo habitual, es probable que no afecten de forma importante». También genera problemas el olivo, que poliniza unos días después de las gramíneas. Lo hace primero en ciudades como Sevilla, Córdoba y Jaén, que concentra el 25 por ciento de los olivos de España y posteriormente en ciudades más al norte como Toledo o Ciudad Real.

Mucho polen pero buena cosecha

«Con el olivo normalmente hay un año con polen elevado y al año siguiente es más bajo, y se debe a que el olivo cuando produce mucha aceituna se queda cansado y pierde fuerza y no se recupera hasta dos años después. Podemos predecir cómo va a ser la cosecha de aceituna en función del nivel de polen. Este año, habrá altos niveles de polen ya que el año pasado fueron bajos, aunque la buena noticia es que la cosecha de aceituna será buena». Produce síntomas a partir de los 200 granos/m3. », advierte.

Los últimos en aparecer son la salsola y la parietaria. En el caso de la primera, son típicas de zonas con pocas lluvias como Almería, Murcia o Aragón. Van a dar problemas en verano, empezando a finales de junio, y pueden prolongarse hasta noviembre. «Se trata de un polen muy agresivo ya por encima de los 15 granos/m3 da síntomas». La parietaria es un tipo de maleza que crece en el litoral mediterráneo y da problemas en la Comunidad Valenciana, Cataluña y en zonas de costa de Galicia.

(Fuente: ABC.com)

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