EDUCACIÓN

Lluvia de ideas o cómo enseñar a tus alumnos a ser creativos

Hay técnicas para desarrollar el pensamiento creativo de los chicos. Te brindamos algunas herramientas para utilizar en las aulas y para que el aprendizaje sea más divertido.

martes, 12 de junio de 2018

 

Por: Imágenes Creativas (imagenescreativas.com)

Una de las técnicas más conocidas para desarrollar el pensamiento creativo es la conocida como lluvia de ideas o brainstorming. La lluvia de ideas es un concepto que nació en el año 1938 de la mano de Alex F. Osborn, que presentó esta técnica 10 años más tarde en el libro titulado Tu poder creativo. La lluvia de ideas, por tanto, tiene como finalidad la de generar opciones cuando uno se encuentra atascado en lo que se refiere a la resolución de un problema.

En el artículo de hoy tengo la intención de enseñarte cuáles son las pautas para llevar a cabo una lluvia de ideas en el aula para que tus alumnos aprendan a trabajar en equipo y desarrollen al máximo su creatividad. También te adelanto que en este mismo artículo te plantearé un reto para que compruebes hasta dónde es capaz de llevar tu creatividad a la hora de resolver un problema. ¿Aceptas el reto?

La lluvia de ideas. Una oportunidad para trabajar la creatividad de tus alumnos.

Uno de los aspectos que más se valora de la lluvia de ideas o brainstorming es la capacidad de las personas de trabajar conjuntamente y en equipo para un bien común, para la resolución de un problema o un reto. A la hora de enfrentarse a una lluvia de ideas es muy importante mentalizar a tus alumnos que cualquier idea por el mero hecho de ser una idea es perfectamente válida y digna de ser tenida en cuenta.

5 Pautas para llevar a cabo una lluvia de ideas.

A continuación voy a enseñarte pautas o procesos que puedes llevar a cabo para la realización de una lluvia de ideas.

  1. No Juzgar. Para que una lluvia de ideas sea efectiva y productiva es necesario que en ella se excluyan los prejuicios o juicios de valor. Si se quiere ser imaginativo, es imprescindible que des a tus alumnos rienda suelta a su imaginación. Por tanto, las ideas se exponen, pero ni se juzgan ni se critican. 2. Ser inusual. Lo bueno de no hacer juicios de valor es que permite liberar la mente y que esta fluya con total libertad. Por tanto, de lo que se trata es de liberar, de descontrolar la mente de tus alumnos para que empiecen a general ideas lo más inusuales y aparentemente imposibles de ejecutar. Una idea inusual y descabellada siempre será infinitamente mejor que ninguna idea.
  2. Ser productivo. Otro de los requisitos fundamentales para que una lluvia de ideas genere el propósito propuesto es que debe basarse en la cantidad y no en la calidad. Hay que generar muchísimas ideas para que surjan unas pocas buenas ideas. Es por ello que, cuando lleves a cabo una lluvia de ideas con tus alumnos, debes exigir a dichos alumnos un número considerable de ideas, intentando que el número sea superior a veinte.
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